desamor

Todas las noches miraba las estrellas en forma religiosa, observaba su brillo, su tamaño, y los deseos que descansaban en cada una de ellas, y que con tanta fe mas de alguna persona había fijado su mirada en ellas pidiendo, rogando, que su secreto anhelo se realice, dentro de ellas estaba yo…cada noche contaba a estos luceros, mis deseos, mi deseo, con la prohibida esperanza que algún día fuera escuchada y pudiera ver cumplido el sueño que tengo desde que mi memoria y mis recuerdos comenzaron a florecer.
Cuando lo conocí, pensé que al fin estas estrellas me habían escuchado y lo habían traído a mi vida como un milagro, al fin sentía que todo tenía sentido y que mi futuro se empezaba a dibujar, porque ¿qué sentido tiene la vida sino que compartirla? Nunca pude proyectarme como una mujer fuerte capaz de enfrentar la rutina sola, siempre he tenido la convicción que todo está hecho para ser compartido y disfrutado de a dos, el desayuno, el diario, los libros, una mesa en un rincón de un pequeño restaurante, una banca del parque, un balcón, la cama, la tina y una copa de helado, todo de a dos. Una conversación inteligente y una superficial, una pelea por celos, o una discusión apasionada, un secreto de cómplices, o simplemente el silencio, todo, está concebido para disfrutarlo de a dos.
La primera vez que nos vimos, conversamos toda la noche hasta la salida del sol, compartimos unas copas de vino, nos reconfortamos para combatir el frío, disfrutamos de un sillón hecho para dos y perfecto para el primer beso, esa noche comenzó para mí el proyecto de mi vida.
Lamentablemente, los proyectos, como la vida, también se construyen de a dos, y en éste, solo yo trazaba las primeras líneas y así el amor no crece, se estanca o se disfraza de pasión y sexo.
Una noche llovía y mientras descansábamos luego de haber hecho el amor, lo único que existía en el mundo éramos tú, yo y la lluvia, compartíamos la cama que estaba hecha para dos amantes que jurarían y sellarían su amor sobre ella. Esa noche no dormí nada, me dedique parte de la noche a mirar como dormías tranquilo, y roncabas en mi oído.
De niña no pensaba en el príncipe azul como el hombre salvador que rescataba a esta princesa de su solitaria torre de prejuicios, inseguridades y fachadas, si no que pensaba en él como el hombre que abriría mis ojos, mi alma y mi inteligencia hacia realidades cercanas, personas sabias de corazón y mente, y que como un buen escritor, iría redactando y conduciendo este cuento hacia un desenlace perfecto.
Cuando se está mucho tiempo solo, uno olvida lo agradable que es que te despierten con un beso, que te huelan el pelo, te miren mientras te desvistes, se extraña el tener a alguien a tu lado a quien acariciar, atender, a quien besar sólo por el hecho de estar feliz y satisfecha, a quien bromear y a quien abrazar en las noches de frío.
Ese es el problema de la soledad, es que te acostumbras a mirarte al espejo por horas sin reconocerte, que todos los días eres alguien distinto y que tienes que empezar a conocer, a confiar y desconfiar.
Cuando el me miraba yo me sentía nerviosa, cuando me acariciaba un escalofrío recorría todo mi cuerpo, cuando me hablaba, yo lo escuchaba con toda la atención, cuando apasionadamente defendía su parecer yo lo admiraba, cuando escribía yo leía atentamente cada una de sus palabras, porque sabía que había dejado su alma en ellas. Ojalá esa pasión hubiera sido así de grande por mí.
Enamorarse tiene tanto de bueno como de malo, uno se siente pleno, abres los ojos en la mañana y la primera imagen que tienes es la de tu amor, cuando tienes insomnio es por causa del desamor, cuando lloras la única persona que te saca de ese dolor es quien llena tu corazón de sangre y tus pulmones de aire, porque la falta de amor te hace suspirar por la escasez de oxigeno, cuando te besan con amor tus rodillas no tienen firmeza y sientes que caes en una brisa de tranquilidad y de placer, pero todas esas cosas se dan de a dos, porque el esfuerzo de dar amor y que no te amen es un esfuerzo perdido, un sin sentido, es un sufrimiento que duele tanto que tiñe de negro todo, todo se ve borroso, los bordes se pierden, la ciudad cambia, se torna agresiva y las calles cuesta arriba, los edificios se desmoronan sobre tus hombros y caminas con ese peso. Los árboles pierden sus hojas en primavera y nunca vuelven a aparecer, los colores de las flores no tienen brillo, el agua no refresca tu frente, la brisa te traspasa como un vestido transparente que no cubre tu piel, todo sabe amargo y ya no puedes subir los pies sobre la mesa, porque no sientes la tranquilidad ni la confianza de apoyar tu espalda en la silla, el cigarro sabe a nicotina y no a placer, miras el mar y sus olas te inspiran temor, la cordillera es un limite y no un horizonte, la gente te empuja en la calle porque ya no te ves ni te sientes, llega la noche y sientes miedo de acostarte, porque conciliar el sueño es un trabajo difícil y mezquino, estás cansado porque tu corazón no late como debiera…todo se aleja mientras tus pies no se mueven y te comienzas a hundir en la angustia y la melancolía. Si logras dormir, el despertar es agotador y te vence, ya no tienes energía para entrar a al ducha, te das cuenta que todo era un sueño y al despertar todo se acabó, y maldices el haber abierto los ojos porque no eres capaz de enfrentar otro día en soledad y ver que la otra almohada esta fría y la mitad de la cama vacía. El agua sabe amarga y el café está helado…te extraño desde que te conocí, siento que he perdido todo en tus ojos y en tu cuerpo, que quitaste toda la energía que había en mi, y todo la seguridad de mi caminar, te llevaste mi sonrisa y mis sueños, me robaste la esperanza y terminaste con mi espíritu, mi libertad se esfumó junto tu engaño, y mi corazón se encoje cada día más, mi alma ya no tiene color ni gemela, porque te llevaste todo lo que me hacía ser lo que era, y te lo llevaste todo sin preguntar ni excusarse, robaste todo lo que yo estaba dispuesta a dar y regalarte sin preguntas ni explicaciones, sin condiciones ni negociaciones, si sólo me hubieses preguntado o me hubieses dado la oportunidad tendrías todo lo que me quitaste y mucho más, porque yo estaba dispuesta a darte mi vida si era necesario, porque te amaba y mi vida te pertenecía.
Ya no hay nada que compartir, porque estoy tan perdida que ni siquiera me quedan palabras para decirte, ni lágrimas que compartir, sólo dolor y silencio.


3 Comments:
leí tus palabras y me identifiqué demasiado, hasta el final me di cuenta que tenemos el mismo nombre
increible...pienso exactamente igual que tu en todo. me ha llamado la atencion que dices que la vida carece de sentido si no es para compartirla, yo opino exactamente lo mismo, a pesar de que toda la gente que conozco me dice que se puede ser feliz y vivir estando solo, y que parece mentira lo dependiente que soy...no opino asi para nada, yo soy feliz en mi vida cotidiana y capaz de vivirla sola, soy bastante independiente de hecho, pero me falta algo, alguien con quien compartir los momentos bonitos (y no tan bonitos), los de soledad, las ideas, los pensamientos, alguien con quien estremecerse, a quien abrazar, a quien mirar, en quien pensar, confiar...y asi diria un sinfin de cosas, si no puedo compartir todo lo bonito que me pasa en la vida con alguien, de que vale vivirla? eso mucha gente no lo entiende, y te llaman 'dependiente emocional', pues lo sere, pero me considero mas rica con este sentimiento de compartir mi vida con alguien que la gente que no lo considera necesario.
y bueno, es muy triste que como a ti..cada vez que empiezo a tener una ilusion se esfuma tan pronto como llega, y todo se vuelve gris otra vez...me acaba de suceder...
a pesar de que el silencio emerja de nuestra alma, nuestro corazon debe estar latente... a otras situaciones.
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