balances de fin de año

A estas alturas del año todos comenzamos a sentir esa impaciencia de fin de año, una sensacion de que nos estan alcanzando de a poco es tan comun como la sensacion de ansiedad propia de este ultimo trimestre... por eso es que toda esa mitologia que envuelve a la primavera me ha parecido un poco sosppechosa toda mi vida, es verdad que con la llegada de los primeros rayos de sol, todos estamos mas contentos, la gente cambia, los animos estan mejores, las sonrisas mas regulares, los días son mas largos, hay otro espíritu en el ambiente, pero también es cierto, que empieza el período en que empezamos a hacer balances... ¿cómo ha sido el año?, ¿logré las metas que me propuse el año nuevo? (metas que con la champaña y la festividad son bastantes altas), ¿he hecho en realidad todo lo posible por hacer de este año el mejor? y así, las preguntas terminan con todo ese romanticismo de la primavera y entramos en la fase dos: el descontento por lo no logrado, la desconformidad por las cosas que no se hicieron, el kino que no ganamos y los amores que no llegaron... Pero como siempre hay una cuota de optimismo en todo, tambien ese balance nos permite ponernos nuevas metas, esta vez a corto plazo: recuperar el tiempo perdido, bajar los kilos que el frío dejo justo donde no queríamos, ver a los amigos que prometemos llamar todas las semanas, reconciliarnos con la conciencia, subir las notas, trabajar mejor, dejar de fumar, querer mas, perdonarnos las faltas, las irresponsabilidades. Ahí es cuando creo en realidad que la primavera es la estación del amor, cuando nos reconciliamos de todo y con todos, y nos enamoramos de los amigos y la familia, los libros, el mar, la cama, la música, del agua fría en los días de calor, la brisa tibia en la noche, de una tarde libre y una buena película...ahí es cuando empezamos a sentir que en realidad ha sido un buen año, y que si es tiempo de pensar en nuevas metas para el 2006...


